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sábado, 21 de mayo de 2011

Células madre evitarían amputaciones

Un estudio se logró que esas células de médula ósea fabriquen vasos sanguíneos en extremidades inferiores de diabéticos que tenían arterias muy dañadas por la enfermedad
HALLAZGO Las células madre crean un "by-pass" con las arterias dañadas (Foto: Archivo ELUNIVERSAL )
CÓRDOBA, Esp. | Miércoles 18 de mayo de 2011 EFE | El Universal11:03


Un estudio liderado por un hospital español ha logrado que células madre de médula ósea fabriquen vasos sanguíneos en extremidades inferiores de diabéticos que tenían arterias muy dañadas por la enfermedad, por lo que han mejorado su circulación y alejan el riesgo de amputación.
En este estudio clínico en fase II, pionero a nivel nacional e internacional y cuyos resultados fueron presentados hoy, participan sesenta pacientes de cinco hospitales españoles.
El objetivo del estudio, según el cirujano cardiovascular Antonio Chacón, es evitar las amputaciones -se practican entre 15 mil y 20 mil al año en España por esta enfermedad- gracias a que los nuevos vasos aportan más sangre a la pierna e, incluso, han comprobado que crean un "by-pass" con las arterias dañadas.
Los sesenta pacientes presentaban una patología vascular periférica muy severa y ya no tenían otra alternativa de tratamiento que no fuera la terapia celular, que no ha generado a ninguno de ellos una reacción adversa grave y la mayoría parece experimentar una mejora en su pronóstico y calidad de vida.
El proceso para la administración de terapia celular comienza mediante una intervención quirúrgica que no supera los 30 minutos en la que al paciente se le suministra anestesia local para extraerle células madre de su médula ósea.
Posteriormente, en el laboratorio se separan de la médula ósea las células necesarias y se preparan para infundirlas, horas más tarde, en las arterias por debajo de la rodilla mediante la utilización de catéteres.
La directora de Laboratorio de Terapia Celular, Concepción Herrera, explicó que en el estudio han participado cuatro grupos de pacientes a los que de forma aleatoria se les ha suministrado 100 millones de células madre, 500 millones, 1.000 millones o ninguna cantidad para conocer si el número de células que se aplica incide en los resultados.
Los pacientes, que en su mayoría ya han sido evaluados a los seis meses y al año, han presentado una evolución "excelente y favorable" desde el primer día gracias a que se aumenta la circulación colateral y se generan nuevas arterias que no son temporales sino permanentes.
Herrera avanzó que próximamente comenzará la última fase del ensayo clínico, consistente en probar la terapia en un mayor número de pacientes, para luego extraer las conclusiones.

COSMOS capitulo 13 ¿Quien habla en nombre de la tierra?

Treceava y ultima parte de la serie documental de Carl Sagan

'Fin del mundo' enfrenta a familias

Creyentes y no creyentes que comparten lazos de sangre han visto su convivencia cotidiana dañada tras la profecía que dicta que el planeta comenzará su autodestrucción este sábado
Y EN MÉXICO. En la ciudad de México también se pueden ver letreros que hacen referencia al Día del Juicio Final. Este espectacular puede verse en Puente de la Morena, entre Patriotismo y Revolución (Foto: Fernando Ramírez )
Ciudad de México | Sábado 21 de mayo de 2011 Redacción | El Universal00:30



Los jóvenes Hadad tienen mucho en mente en días recientes: trabajos escolares, exámenes de admisión a la universidad, fiestas los fines de semana... Y unos padres que creen que el planeta iniciará su proceso de destrucción este sábado.
Los tres adolescentes han tratado desde hace tiempo de entender su mundo cambiante, que comenzó a modificarse radicalmente hace dos años cuando su madre, Abby Hadad Carson, dejó su trabajo como enfermera para "hacer sonar la campana" en viajes misioneros con su esposo, Robert, mediante la distribución de folletos.
El pasado fin de semana toda la familia, que radica en Connecticut, viajó a Nueva York. Los padres llevaron a regañadientes a sus reacios hijos a una feria en Manhattan en un esfuerzo final de informar a la población que este 21 de mayo inicia el fin del mundo.
"Mi madre me dijo directamente que no voy a entrar al cielo. Al principio era demasiado desagradable, pero eso es en lo que ella cree", señala Grace Haddad, de 16 años, al diario The New York Times.
Miles de personas en Estados U nidos han pasado los últimos días saliendo a la calle y despidiéndose de sus seres queridos antes del Juicio Final, día en el que esperan ser adbucidos al cielo en un proceso conocido como "el arrebatamiento". Los no creyentes, aseguran, se quedarán en la tierra para morir con ella durante los próximos cinco meses.
Aunque entre la sociedad en general son vistos como un grupo minoritario inofensivo, las sacudidas más extremas ocurren en sus propias familias, principalmente con aquellos cuya mayor preocupación este fin de semana será tal vez el clima y no si comienza o no el fin del mundo.
Kino Douglas, de 31, comenta que últimamente ha sido difícil convivir con su heramana Stacey, de 33, pues "no quiere hablar de otra cosa".
"Si yo digo ‘Hey, ¿qué haremos este verano?' Ella comienza a decir "El mundo se va a acabar, por qué estás haciendo planes para el verano' y entonces todos se molestan", menciona.
Stacey y muchos otros llegaron a esta posición gracias a las profecias de Harold Camping, un ingeniero civil que se convirtió en profeta bíblico y predijo que el 21 de mayo de 2011 sería el Día del Juicio.
Ese día, al que se llegó mediante cálculos basados en la Biblia que dicen que el mundo llegará a su fin exactamente 7 mil años después de la gran inundación de Noe, los creyentes dicen que serán transportados al cielo mientras el resto del planeta es azotado por un gran terremoto. Los no creyentes permanecerán en la tierra para vivir cinco meses de plagas, terremotos, guerras y otros tantos tormentos previos a la destrucción total en el mes de octubre.
Gary Daniels, de 27, pasará este sábado sentado frente al televisor esperando a que el arrebatamiento ocurra. Su familia ha llegado a respetar sus creencias, pero no las comparte. "Sé que no los volveré a ver, pero ellos tienen confianza en que me verán después, y eso es lo que me hace sentir muy triste. En este momento ellos no tienen idea de que esta cosa abrumadora va a ocurrir", dice.
Mientras las señora Haddad Carson ha renunciado a su trabajo, su esposo aún trabaja como ingeniero en la Comisión de Energía de los Estados Unidos. Sin embargo, sus hijos temen que en su familia no haya dinero suficiente para enviarlos a la universidad. Obviamente, ellos creen que el mundo seguirá, y como muchos otros jóvenes de su edad, las acciones de sus padres los avergüenzan, aunque su caso es un algo más extremo por la atención mediática.
"La gente ve a mi familia y piensa que yo soy como ellos, por eso mantengo a mis amigos lo más lejos posible de ellos", argumenta Joseph, de 14 años.
Por su parte, la señora Haddad señala: "Tengo sentimientos encontrados. Por un lado me emociona el regreso del Señor, pero me da miedo que mis hijos se queden en la tierra. Pero bueno, se tiene que aceptar la voluntad de Dios", concluye.