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lunes, 11 de abril de 2011

Nueva luz al estudio del origen de la vida

Científicos de México y EU detectan más compuestos precursores de proteínas al recrear experimento clásico
(Foto: EL UNIVERSAL )

Lunes 11 de abril de 2011 Guillermo Cárdenas Guzmán | El Universalguicardenas@hotmail.com



El origen de la vida es el mayor enigma para bioquímicos y biólogos evolucionistas. Pero una nueva versión de un experimento clásico del siglo pasado, realizado ahora por un grupo internacional de especialistas —entre quienes participa un científico mexicano— ha aportado nuevas piezas que ayudarán a ensamblar ese complejo rompecabezas y comprender cómo pudieron surgir las primeras células a partir de materia inanimada.
La investigación, publicada en marzo en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) en EU utilizó como reactivos distintas muestras de ensayos del químico Stanley Miller, fallecido en 2007, quien en 1953 alcanzó gran fama entre la comunidad académica mundial tras demostrar, con un experimento pionero de laboratorio, que al colocar en matraces sustancias como metano, amoniaco, nitrógeno y agua y someterlas a descargas eléctricas, podían obtenerse compuestos vitales como los aminoácidos.
Stanley Miller observó que en su ensayo original, mediante el cual trató de reproducir las condiciones atmosféricas de la Tierra primitiva hace 4 mil 600 millones de años, se produjeron —entre otras sustancias— cuatro aminoácidos, considerados como los “ladrilllos” de la vida, ya que integran a las proteínas que a su vez forman los tejidos de los seres vivos. Sin embargo, el propio investigador ejecutó otras variantes del experimento y dejó múltiples muestras de laboratorio.
Esos materiales legados por Miller, que incluyen el registro de un experimento inédito de 1958, quedaron en manos de sus discípulos, entre ellos Antonio Lazcano Araujo, titular del Departamento de Microbiología en la Facultad de Ciencias de la UNAM. Junto con Jeffrey L. Bada y Eric T. Parker, del Instituto de Oceanografía Scripps, en la Universidad de California en San Diego (UCSD) y otros colegas, el profesor universitario decidió realizar de nuevo aquel ensayo inédito.
Los resultados
“Reportamos la detección y cuantificación de compuestos primarios en los residuos de la muestra original, que fueron producidos a través de una descarga eléctrica utilizando una mezcla gaseosa de ácido sulfhídrico (H2S), metano (CH4), amoniaco (NH3) y dióxido de carbono (CO2). Encontramos en ese material un total de 23 aminoácidos y cuatro aminas, incluidos siete compuestos organosulfurosos”, escriben los autores en su reporte académico en la mencionada revista científica.
El análisis de muestras del remake experimental fue realizado con apoyo de modernos instrumentos de laboratorio como cromatógrafos y espectrómetros de masas, que permiten detectar compuestos químicos con mucha mayor precisión que los filtros de papel y otros equipos ahora rudimentarios usados por Miller durante el siglo pasado. La inclusión del H2S como componente de las simulaciones fortalece la hipótesis de que los precursores de la vida pudieron surgir en las nubes de vapor de los volcanes activos o en las ventilas hidrotermales oceánicas del pasado.
Lo más relevante de este estudio, considera Lazcano, quien difundió resultados previos en Science en 2008 , es que confirma la idea de que resulta muy simple la formación azarosa de compuestos orgánicos a partir de materia inerte, sin necesidad de arreglos moleculares especiales ni, desde luego, la intervención divina: “probablemente vamos a seguir debatiendo si había (en la Tierra primitiva) más o menos carbono, más o menos metano, pero habrá coincidencia absoluta en que es muy fácil formar compuestos orgánicos.
“Uno siempre se imagina que formar la materia prima (como los aminoácidos detectados) de donde van a surgir después los seres vivos es muy complicado y resulta que, en realidad, es un proceso con una facilidad extraordinaria. Esto lo encuentro absolutamente apabullante”, argumenta el biólogo evolucionista, quien añade que los compuestos con azufre participan en procesos metabólicos básicos como la formación de lípidos y fosfolípidos (grasas) en los seres vivos.
El profesor universitario dice no saber por qué Miller no publicó antes el ensayo y sus resultados, puesto que hoy “es muy claro que el ácido sulfhídrico (H2S) está presente en las erupciones volcánicas, en las chimeneas (ventilas hidrotermales) submarinas o, en su forma como azufre reducido, en muchos otros sitios donde hay actividad geológica. Y no sólo ahí: la cantidad de aminoácidos en la prueba fue muy similar a la encontrada en algunos meteoritos carbonáceos, lo cual sugiere que el H2S pudo tener un papel vital en las reacciones prebióticas de los ambientes del Sistema solar temprano.
Para determinar esto, el equipo de científicos comparó los aminoácidos obtenidos mediante su ensayo con los presentes en los restos del llamado meteorito de Murchison, un objeto carbonáceo (rico en compuestos orgánicos) de unos 100 kilogramos de peso que cayó a la Tierra (en Australia) en 1969 y luego quedó bajo resguardo de la NASA. “Como no tenemos un pedazo de la Tierra primitiva para analizarlo, usamos una muestra espacial y encontramos una correlación absolutamente deslumbrante entre los compuestos”, asegura el académico.
Según un comunicado del Scripps Oceanography Institution, estos hallazgos, además de dar una imagen más refinada de las condiciones ambientales en la Tierra primitiva, también apoyan la hipótesis de que procesos similares a los reproducidos en el laboratorio constituyen un modelo fiable sobre la forma en que la materia orgánica indispensable para el origen de los seres vivos está diseminada por el universo y pudo proveer las semillas de la vida en otros lugares, fuera de la Tierra.
Pero ante propuestas tan sugestivas, el profesor Lazcano pide cautela al momento de lanzar especulaciones o hacer extrapolaciones lineales para afirmar que, como es muy fácil generar los ladrillos precursores de la vida en nuestro planeta, entonces también será sencillo hallar seres vivos (mucho más complejos, aun las bacterias más elementales) en otros cuerpos del Sistema solar: “los compuestos orgánicos claramente son un requisito necesario, pero no suficiente para que aparezca la vida”.

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