Si tienen preguntas, quejas, sugerencias, etc. contactenme con el siguiente correos:



saberateo@gmail.com

lunes, 11 de abril de 2011

UNAM estudia cáncer y diabetes con moscas

UNAM estudia cáncer y diabetes con moscas

El banco de insectos estudia mecanismo de comunicación celular, así como el proceso de cicatrización con la enfermedad
Juan Rafael Riesgo reúne mil cepas mutantes de mosca de la fruta, modelo utilizado desde hace un siglo para observar la comunicación celular (Foto: DGCS / UNAM )
 
Lunes 11 de abril de 2011 Redacción | El Universal00:56



Investigadores del Instituto de Neurobiología de la UNAM estudian los mecanismos de comunicación celular en la cicatrización, el origen y desarrollo del cáncer y la diabetes con cepas mutantes de moscas.
La singular colección biológica en los laboratorios se conforma de mil cepas mutantes de la especie Drosophila melanogaster, también llamada mosca de la fruta, muy conocida entre los biólogos porque desde hace un siglo se utiliza como modelo de experimentación genética, debido a su pequeño genoma, formado por cuatro pares de cromosomas y alrededor de 13 mil 600 genes.
El investigador Juan Rafael Riesgo Escovar, junto con sus colaboradores, genera mutaciones en los insectos y los intercambian con otros grupos de investigación en México, Estados Unidos, Japón e India.
Los insectos miden de uno a 1.5 milímetros, son embriones durante 10 días y se desarrollan como adultos para completar un ciclo de vida de un mes y medio.
Las moscas de fruta, además comparten con muchos animales mecanismos básicos como la transducción de señales, formas de comunicación celular que traducen señales del medio externo y hacen posible que no vivamos aislados y desarrollemos procesos como el gusto, el olfato y la vista, explicó, en entrevista, Riesgo Escovar.
Herramientas biológicas
Desde que el genetista estadounidense Thomas H. Morgan comenzó a trabajar con las moscas de la fruta en 1906, estos insectos se han convertido en una herramienta biológica para saber cómo percibimos el medio exterior y cómo se comunican las células dentro del organismo.
En su laboratorio del INb, ubicado en el campus Juriquilla, el investigador ha reunido por 12 años grupos previamente identificados de mil cepas de moscas en diferentes etapas de desarrollo que viven dentro de tubos de ensayo, alimentadas con levadura de pan, grenetina y piloncillo.
Una habitación de su laboratorio con anaqueles organizados y una temperatura controlada de 18 grados Celsius las alberga; representan singulares herramientas biológicas en las que se incluyen genes humanos, para que luego repliquen funciones determinadas de interés científico.
Ensayo con moscas
Los insectos "son inofensivos, no dañan los cultivos, ni a las personas, así que los podemos enviar y recibir por correo", explicó respecto a su intercambio con otros expertos mundiales en Drosophila melanogaster.
"Generamos mutaciones para saber cómo funcionan estas señales de transducción, muy parecidas entre diferentes especies animales, pues funcionan bien y están muy conservadas evolutivamente", abundó.
Entre las modificaciones, se generan cepas de insectos diabéticos, anósmicos (sin olfato), con vista parcial y con defectos de desarrollo embrionario, como todos problemas que desarrollan los seres humanos.
Algo útil de la mosca de la fruta es que sus secuencias de ADN no tienen mucha redundancia, es decir, no hay dos o tres que hagan lo mismo y eso facilita su estudio.

"Además, se puede hacer genética, descubrir genes, saber cuáles se necesitan para un proceso, y así podemos aislar y caracterizar", acotó el experto, que en su postdoctorado aisló en Drosophila, uno de los primeros mutantes en la vía de la insulina, denominado Chico, análogo a un gen de vertebrados.
Finalmente, indicó que constituyen un modelo genético valioso, flexible, versátil, económico y fácil de mantener, pues les permite tener muchos organismos en un sitio pequeño.

No hay comentarios:

Publicar un comentario